La industria de alimentos y bebidas es una industria grande y en crecimiento con una necesidad cada vez mayor de piezas y productos que mantengan las plantas funcionando sin problemas. Los numerosos desafíos de la industria, incluidas las preocupaciones de seguridad, han dado lugar a estrictos requisitos de materiales para las válvulas utilizadas en estas plantas. Existen dos clasificaciones para las válvulas en la industria de alimentos y bebidas: aquellas en contacto directo con materiales alimenticios y aquellas que manejan servicios públicos (es decir, vapor, agua). Para las válvulas que entran en contacto directo con los alimentos, existen regulaciones vigentes (emitidas por organizaciones como la FDA) que requieren que el interior de la válvula sea lo suficientemente liso como para evitar atrapar partículas o acumulación bacteriana. Las válvulas hechas de un material blando no deben absorber ni retener ningún producto que pase a través de la válvula. Estas normas también especifican que no debe haber volumen muerto en la válvula ni grietas donde pueda quedar atrapado material para evitar su descomposición o estancamiento. Las válvulas en la industria de alimentos y bebidas no enfrentan las altas presiones ni los materiales altamente corrosivos que están presentes en otras industrias.